El bruxismo es un trastorno que afecta a millones de personas, pero muchas veces pasa desapercibido. Se manifiesta principalmente durante el sueño, aunque también puede ocurrir de forma inconsciente mientras estás despierto. Consiste en apretar o rechinar los dientes de forma involuntaria, y con el tiempo puede generar serios problemas dentales y musculares si no se trata.
Uno de los primeros síntomas es despertarse con sensación de tensión o dolor en la mandíbula. También es común tener dolores de cabeza al levantarte, molestias en el cuello o incluso sensibilidad dental. En casos más avanzados, puedes notar que tus dientes se ven desgastados o fracturados, sin una causa aparente.

El estrés y la ansiedad son factores muy comunes que pueden intensificar el bruxismo, al igual que ciertos hábitos como el consumo excesivo de cafeína o alcohol, y las alteraciones del sueño. Dormir con una mala postura, usar almohadas inadecuadas o pasar demasiado tiempo con la mandíbula apretada frente a una pantalla también puede empeorar los síntomas.
A veces, incluso tus seres cercanos pueden notar que haces ruidos al dormir o mueves la mandíbula de manera extraña. Si sospechas que podrías tener bruxismo, lo mejor es consultar a un profesional para confirmar el diagnóstico. Cuanto antes lo identifiques, más fácil será controlarlo y evitar daños a largo plazo.
Existen soluciones sencillas y eficaces para aliviar el problema. Una de las más recomendadas es el uso de férulas de descarga, que protegen los dientes y ayudan a relajar la musculatura facial. También puedes incorporar hábitos de relajación antes de dormir, reducir el estrés diario o hacer ejercicios de respiración profunda. El primer paso es saber que el problema existe.

